PIDEN OCHO AÑOS DE PRISIÓN PARA ENFERMERA POR LESIONAR CON UN HACHA A SU MARIDO PERO NO POR HABERLO MATADO

Una fiscal pidió ocho años de prisión para una enfermera a la que un jurado popular halló “culpable” sólo por el delito de “lesiones gravísimas” y que había llegado al juicio acusada de haber matado a su marido con el contrafilo de un hacha, en la ciudad bonaerense de Azul, luego de 40 años de convivencia en un contexto de violencia de género.
En tanto, la defensa de Cristina Santillán (59) solicitó que la mujer reciba tres años de prisión, por lo que quedaría en libertad al haber cumplido la totalidad de la pena ya que está detenida desde 2014.
La enfermera había llegado al juicio responsable del “homicidio agravado por el vínculo” de su esposo, Ricardo Hernández (61), delito que prevé una pena de prisión perpetua, pero tras la decisión del jurado popular el próximo viernes por la mañana recibirá una condena menor.
Fuentes judiciales informaron a Télam que en la audiencia de censura la fiscal María Laura Margaretic solicitó a la jueza que dirigió el debate, Alejandra Raverta, que la condene a ocho años de cárcel, mientras que la defensora oficial Mariana Mocciaro pidió la mínima del delito de “lesiones gravísimas”.
La enfermera había comenzado a ser juzgada el martes último por 12 ciudadanos que escucharon a cerca de 30 testigos entre peritos, policías y familiares del matrimonio, algunos de los cuales relataron que la mujer era habitualmente golpeada y denigrada por su marido.
Si bien Santillán no declaró en el juicio, el viernes hizo uso de sus últimas palabras antes del veredicto, en las que recordó las “palizas” que Hernández le daba cuando estaba embarazada de su hija María de los Angeles.
“Si yo hace cuarenta años hubiese pensado que hoy tenía que estar sentada acá, hubiese filmado, hubiese buscado vecinos para que me vieran, pero hoy en este momento le digo, hubiera preferido ser una menos”, afirmó la ahora condenada mientras su abogada y parte del público lloraban al escucharla.
Luego, la jueza Raverta, dio las instrucciones al jurado, que pasó a deliberar y una hora después regresó con su decisión: “Culpable de lesiones gravísimas calificadas”.
La figura elegida para condenar a Santillán es una de las opciones que había propuesto la defensa, que había solicitado su absolución por el contexto de violencia de género en el que vivía o que se la sentencie por “lesiones gravísimas”, que tiene una pena de entre tres y quince años.
Entonces, según la pena que se le aplique,la mujer podría recuperar la libertad o continuar presa.
En cambio, la fiscal Margaretic había solicitado una condena por “homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación”.
Según la acusación fiscal, el hecho ocurrió el 16 de septiembre de 2014 en la casa que el matrimonio compartía en villa Piazza, de Azul, cuando Santillán atacó a su marido con un hacha presuntamente porque se enteró de que se iba a divorciar de ella y mantenía una relación paralela con otra mujer.
El hombre recibió lesiones, fue internado, pero a los dos meses recibió el alta y fue a vivir a un geriátrico donde murió seis meses después a raíz de una infección.
Cuando se produjo la muerte, la fiscalía cambió la acusación de lesiones a homicidio, pese a que para la defensa no hubo relación entre el ataque y el motivo del fallecimiento.
Los abogados plantearon que el geriátrico no estaba habilitado, que se encontraba en condiciones deplorables, que su alimentación era pésima y que incluso dormía en la misma habitación con otros dos pacientes sin asistencia de enfermeras sino sólo de cuidadoras.

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