SALTA APLICA UN SISTEMA DE BIG DATA E INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA INTERVENCIONES SOCIALES EN NIÑEZ

El gobierno de Salta emplea para identificar las necesidades de niñas y niños -de recién nacidos a 3 años- y de embarazadas un sistema de big data con datos georreferenciados, al que se le aplica inteligencia artificial, un modelo que “coloca a las personas en el centro para llevarles respuestas a cada una de ellas”, dijo el ministro provincial de Primera Infancia, Carlos Abeleira.
En uso desde 2015, el desarrollo encarado por el organismo se va a ceder desde hoy a Colombia, de forma gratuita.
Cuando se ingresa al ministerio salteño, lo primera que llama la atención es la cantidad de personas programando y cargando datos en computadoras de última generación.
De hecho, es lo primero que comenta Télam en su encuentro con el ministro, que sonríe, prende su computadora y proyecta en una pantalla gigante la “Plataforma Tecnológica de Intervención Social”, elaborada por los profesionales del área de Tecnología del Ministerio en base a sistemas de Microsoft.
“No hay tecnología aplicada a los más vulnerables”, afirma el ministro, que hace una comparación para dimensionar el proyecto: “Si cargas datos de contribuyentes que deben impuestos, se encienden las luces de alerta, pero no se encienden cuando un niño está en riesgo. Entonces, comenzamos a desarrollar un modelo para saber cómo están cada uno de ellos y sus madres”.
El mapa de Salta se “enciende” con alertas de desigualdades en el departamento de Rivadavia, ubicado en la zona del Chaco Salteño, “que compartimos con Formosa y Chaco, la más pobre del país”, resalta el funcionario.
En ese departamento del noreste salteño, que es “112 veces mas grande que la ciudad de Buenos de Aires, viven apenas 35.000 personas, la mayoría wichis, la etnia más frágil de las que viven en la provincia”, añade el ministro.
Con un click se puede ir recorriendo el lugar, incluso identificar cada vivienda de los pueblos y comunidades indígenas.
Al volver a pulsar sobre una casa, se abre una planilla con los datos de los bebés, niños y embarazadas que viven allí, donde constan una serie de indicadores sociales que el Ministerio elaboró junto a Unicef y distintas organizaciones sociales.
Al azar, Abeleira abre una ventana donde aparece una adolescente de 16 años embarazada, donde figuran sus antecedentes de salud, educativos, sanitarios, los tratamientos médicos que hizo y los pendientes, su escolaridad, los niveles de riesgo con los que convive, las características de la vivienda que habita, el agua que toma, la conformación familiar para saber si hay hacinamiento, y mucho más.
“Es un gran desarrollo de big data que permite tener y cruzar información. Tenemos cuatro maneras de trabajar esta información, la primera es la más fácil: unir la oferta del Estado con la realidad de una persona. Entonces voy, toco su puerta y se lo que le pasa a esa persona”, detalla el funcionario.
También “podemos monitorear determinados casos, por ejemplo, si un niño está en riesgo nutricional, se aborda directamente ese problema. Lo tercero que hacemos con la información es desarrollar un plan a medida, porque los planes universales no funcionan. No es lo mismo trabajar en zona rural que en la urbana o en comunidades aborígenes, donde también hay diferencias. Y lo último que nos permite esta gran cantidad de datos, es la unión de actores, porque cuantos mas seamos lo que veamos la información, cuantos más la a compartamos, mas revolucionario y efectivo va a ser para las personas”.
La información se obtiene a través de entrevistas personales y se digitaliza en dispositivos electrónicos (celulares, computadoras o tablets) en el mismo lugar donde se toma el dato, inclusive en las zonas donde no hay conectividad.
“Esta aplicación, automáticamente, toma la posición GPS, realiza evaluaciones automáticas de posibles signos de alertas, además de permitir la toma de fotos y videos. Todos estos datos personales lo tienen cargados en sus dispositivos los agentes territoriales que recorren las localidades y comunidades”, detalla Pablo Abeleira, a cargo del área Tecnología del Ministerio.
Además, explica, el sistema de toma de información en dispositivos móviles “posee muchas validaciones internas que detectan posibles errores en función de alarmas predefinidas. Luego lo datos son auditados en el sistema por personal competente, observando fotos, videos o inclusive escuchando el audio del relevamiento para ser derivados a los tableros de control”.
Ante situaciones de emergencia “usamos aplicaciones para dispositivos móviles que disparan alertas y el sistema envía la información, por cualquier medio disponible (SMS, 3G o WIFI), a todos los actores que deben intervenir en cada caso”: las app las tienen cargadas personas seleccionadas por el organismo que viven en el el lugar.
El desarrollo tecnológico aplicado a intervenciones sociales “es propio, pero no nuestro, es de todos los que quieran tenerlo. Por supuesto que a los datos personales sólo accedemos algunos. Lo que regalamos es la tecnología. Ya lo hicimos con La Rioja y Tierra del Fuego, y a partir de hoy comenzamos el proceso para cederla a Colombia, que lo va a aplicar en una de las zonas más vulnerables de ese país”, señala el ministro.
Además “lo cedimos a Nación para hacer el Relevamiento Nacional de Barrios Populares, ahora lo están usando autoridades de Hábitat y Obras Públicas”.
A los datos masivos sociales sobre primera infancia recolectados por el gobierno de Salta, Microsoft le aplicó inteligencia artificial para detectar “los patrones por los cuales los niños abandonan los colegios, ya que tenemos más de un 75% de probabilidades de identificarlos”, según Abeleira.
“Sobre esos niños el Estado tiene que trabajar distinto. Y el otro eje que trabajamos es embarazo adolescente”, continúa Abeleira, sobre el proyecto que en las próximas semanas dará a conocer junto a la empresa informática multinacional.

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